Una interconsulta ocurre cuando el profesional que te está atendiendo cree que necesitas la evaluación o la opinión de otro especialista para tomar una mejor decisión sobre tu diagnóstico, tratamiento o cuidados. Esto puede ser durante una hospitalización, una atención en urgencias o en una consulta ambulatoria.
Generalmente, la interconsulta es derivada hacia otro médico especialista, por ejemplo, un cardiólogo, neurólogo o dermatólogo, para resolver una duda clínica o definir juntos el mejor tratamiento. Pero también pueden ser interconsultas derivada hacia otros profesionales de la salud, como nutricionistas, kinesiólogos, psicólogos o terapeutas ocupacionales, según lo que necesites.
Es una forma en que los equipos de salud trabajan juntos para darte una atención más completa, segura y personalizada.